Una de las primeras técnicas que aprendí de niña fue la de hacer hileras interminables de puntos altos. La gente mayor me mantenía ocupada, sabiendo que la repetición es esencial para una buena factura. Y a mí no me importaba, al contrario: me fascinaba ver cómo las filas iban creciendo a velocidad de crucero de manera casi automática…

Pero, !magia!, descubrí que las varetas o punto altos !podían agruparse!, era fantástico crear «piñas», triángulos en versiones distintas: con el pico hacia abajo, con el pico hacia arriba (ese era más difícil)… e incluso inclinados, cosa que aprendí después de muchas, muchas piñas. Y mucho, mucho deshacer.

Después de eso, todavía quedaba más por aprender, muchísimo más. Como por ejemplo meter todas esas piñas en un anillo mágico y conseguir 4 esquinas. Y cambiar de color. Y llegar a un punto en que el tamaño de ese cuadrado fuera óptimo para hacer un bolsito, o un gran tote, o una manta, o cualquier cosa.

Los grannies de mi infancia setentera inspiraron este bolso-tote, así que lo llamé Setentote para abreviar.

Si quieres hacer tu propio Setentote, puedes adquirir todo lo necesario (patrón, ganchillo, algodones, marcadores) aquí.

Las posibilidades son infinitas, pero nosotros hemos seleccionado estos 4 kits en distintos tonos:

Caramelos
Coral
Verano
Mostaza

¡Aprovecha el mes de julio para hacerte uno! Lo lucirás todo el verano, seguro.