Dejar al nene en el cole y correr hacia el trabajo es nuestra rutina; mirar de soslayo los escaparates de las tiendas aún cerradas; apresurarse, pensar en lo que hay que limpiar, recolocar, etiquetar, testar, fotografiar, «instagramear», explicar, enseñar, vender…

Y de repente, observas de pasada el escaparate caótico del chino de la esquina y te paras en seco: «Lanas: 3 ovillos 1€».

Entonces se te vienen a la mente las expresiones de escándalo absoluto de algunas personas que acuden a tu tiendecita, reciben una atención personal y experta, piden consejo, preguntan técnicas, se enamoran

del tacto, el olor, la apariencia, las posibilidades del magnífico ovillo que atesoras frente a ellas en el nido de tus manos: «¡¡¡¿¿¿¿¿Has dicho cinco con noventaaaaa?????!!!!!

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Ovillos para calcetín Regia, viento en popa